Abrazos y versos son escritos bajo el letargo de un buen trago
o una carcajada producto de un pitillo encendido en la penumbra.
Se me acercan sombras cálidas
que mi cuerpo acepta como si fueran almohadas
que amortiguan un golpe que no soy capas de darme.
Al despertar aquella sombra tiene un nombre,
un torsos descubiertos y suspiran a mi lado,
finge que me aman, pero yo no recuerdo nada.
No quiero tener miedo, pero preferiría frenar
antes de que sea imparable
¿Es qué ya no lo hice?
El amor ya no tiene rostro,
son solo espejos...
...reflejos de lo que me susurras en tinta y yo.
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