A pesar de mi timida precencia, y debido a mi penetrante atencion en un anciano que llebaba el mismo tiempo que yo en la sala de espera, tube una interesante charla de un hecho que solo hasta hoy entiendo.
Contome pues que habia ocurrido cerca de alli. En un dia-noche como ningun otro, de invierno, de verano, de otoño y primavera. Era uno de aquellos dias que pasan sin que nadie se de cuenta, asi como un 29 de febrero, que reaparese de vez en cuando y cuando no, nos lo saltamos, dormimos todo el dia como si estubieramos apagados y al despertar no sabemos nada de todo lo que ha pasado. Por lo mismo casi nadie se entero, y quisas por lo mismo nadie se sabe muy bien la historia. Lo que sí se sabe es que paso, un borron en un gran libro grabateado con letra de doctor deja una lebe referencia.
Sin tener que despertar, su madre, de todas maneras despertó, y con ella la matrona y un peon (que fue por el doctor que solo llego despues de haber comenzado uno de esos dias que si comienzan). Obvio que era una niña, la madre lo sabia, pero la criatura causaba tan ardor de espiritu que la matrona, confusa, casi que se muere.
Su curpecito era de un color blanco verdoso, mal supuso la madre que era por la falta de medico, que se habia afixiado un poco y que se le pasaría. Sus manos eran delgadas y estaban muy habiertas, como las de una pequeña pianista. Su pelo era finisimo y azabache. Pero sin lugar a duda, era su rostro el que causaba desconcierto.
Con una boquita escarlata no pronuncio grito alguno, casi diciendo que llegaba al mundo sin asombro alguno, hasta que en lo profundo de sus ojos nacio junto con su primera mirada aquello que la hizo digna de una leyenda propia.
Siendo su pestañas dientes y su iris un mar eterno como mil oceanos en el fondo de sus ambrientos ojos se concentraba aquello indescriptible que conmocionaba, desconsrtaba y terminaba aterrando.
Al principio hasta la madre intentaba hacerle el quite a aquella tormenta, lo que no era facil, ya que la niña, a diferencia con los otros recien nacidos casi no dormia, un primer sintoma que nadie tomo mucho en cuenta hasta que uno a uno, los empleados de la hacienda comensaron a actuar de extrañas maneras, embobados, taciturnos y delirantes. Condicion que no todos soportaron debiendo huir despavoridos a lugares insiertos.
Es que la debil criatura albergaba en su pequeño centro una fuerza mayor a la que cualquiera habia conocido antes. Poseia hasta las almas mas serenas, las colmaba de sentimientos confusos y las arrojaba al desconcierto. Sentimientos primeramente explorados, Felicidad mucho mas grande que el reir, Placer mas placentero que el amor, Amor, amor mucho mejor que el de un dios.
Solo por su constante e instensa compañia, su madre ya casi al cumplir un año, o mas, o menos, dejo de entender, sabiendo que para siempre ella dejaria de ser su madre.
Siendo la Pequeña ni pequeña ni grande, no cumpliendo ni un año ni dos, no cumpiendo años, pero teniendolos todos, siendo para simepre y para nunca solo ella la madre, su madre (ya no madre ni nada) por fin la nombro. LOkur@ le dijo y luego no dijo mas, y luego desaparecio, dejando para simepre y para nunca a la pequña, grande, eterna e inquita criatura, madre de todo lo que necesite una madre, infectando con esta descordura que explota en una felicidad mucho mas grande que el reir, un Placer mas placentero que el amor y un Amor mucho mejor que el de un dios.