Recordamos hechos puntuales de cómo pasan las cosas. A lo que le ponemos más atención o lo que resalta por si sólo. Cuando contamos la historia, ya pasada, decidimos obviar algunos que recordamos, pero no párese importantes o no se relacionan con la parte interesante de la historia. Decimos recordar una fracción de los hechos y hacemos como que olvidamos el resto. Aunque parte de ese resto simplemente no lo contamos, así de simple.
Otras veces, y no sé si esto le pasa a todos, mientras observamos los hechos vemos actitudes o rostros que nos hacen pensar que este o aquel debe estar pensando tal y cual cosa, nos lo imaginamos y complementamos la escena con conjeturas no necesariamente ciertas, probables, pero tal vez falsas. Cuando contamos la historia le agregamos estás invenciones que pueden ser mentiras.
Y están esas veces, dónde vez los hechos. Interpretas las intenciones de los actores y, a la vez, participas de ellos. Es ahí donde es más complejo después contar la historia. Dependiendo de lo que vez en los demás basas tus relaciones, que en el momento son espontáneas, pero en la calma lo piensas y puedes encontrar motivos que concuerden con tus espectativas y justificarte. Al contar la historia omites aquello que no te ayuda al relato, supones cosas en relación a los terceros y justificas tus acciones con argumentos designados para cada ocasión.
Hecho esto todo suena lógico y está explicada la situación. Fin del tema.
Sólo me preguntó si será esa la verdad o sólo es lo que me arme para que todo sonara tan mal que sea hora ya de no seguir justificando lo injustificable...