lunes, 25 de abril de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
Me veo en problemas
Cierro los ojos y mi imaginación me conduce hacia la realidad
Examino mi historia
Que es la predicción más asertiva de mi presente y mi futuro
Recuerdo mis limitaciones sociales
Y las ataño a mi exacervada opceción por la vida,
Mi ideilica pecepción de la historia
Y el repeto casi temeroso que le he tenido siempre al amor
Que fluctua entre odio y necesidad
Amé? Lloré? Extraño realmente? Trato de recordar las últimas manos que secaron mis lágrimas, el último beso que selló mi boca, el último suspiro profundo que me obliga hoy a estar callada.
Pero río como demente y recuerdo que mis lágrimas aun no brotan y mi voz aun se escucha, mi cabeza da un par de vueltas y flota sobre un tumulto de alucinaciones provocadas por aquellas gotas de licor que absorbió mi corazón
P A V I M E N T O S
1
Camina un par de cuadras por la calle Matucana, mira constantemente el suelo, pasa por al lado de los árboles y juega con la sombra de su vestido. Va bailando con su sombra, va jugando con sus zapatos, con sus piernas. Sonríe, respira profundo, esta sola, pero disfruta viajar en esa realidad.
2
Ella siempre mira el suelo. Pasa horas escudriñando entre las piedras, los adoquines, el cemento, el pasto, y aquella rejilla del ascensor de un hotel en Manuel Mont. Rejilla que al andar se transforma en una alfombra azul que la conduce a un cubrejuntas sobre la cual se abre una puerta por donde aparecen los zapatos de un hombre que la obliga a desatender por unos minutos el suelo y descubre un par de piernas descubiertas, un traje de turista gracioso y un cuello del cual cuelga un viejo amuleto que le recuerda que fue encontrado sobre el suelo de una playa en la que aquella sonrisa y aquellos ojos brillantes la sacaron del suelo y la hicieron sonreír tal como ahora.