Deberia existir algo que diga: "jamás te enamores un lunes o jamás empirces o tremines un viaje un lunes o jamás tengas una pueba de estructuras un lunes"
Son esas cosas importantes de la vida que el primer día de la semana se empecina en arruinar. Como si el reponsable de hacer que las cosas sucedan se tomara el día libre y uno quedara a la deriva. Por lo menos así son mis tontos días lunes.
Me despierto atontada preguntandome por qué no suena el despertador y recuerdo que mi clase comienza a las 11:20 am y no active el despertador. Son las 9 y algo y calculo que si salgo a las 10:30 am todo irá bien , pero me doy mil vueltas y llego tarde igual.
Siempre hago el mismo mal calculo de tiempo para todo.
Llego a una prueba que aun no empieza y pienso que mi suerte cambio por fin, que todo irá bien. Hago un torpedo por siaca y el universo me castiga por mis malas intenciones. Me pone a prueba con exeso de seguridad. No uso el torpedo y complico todo un ejercicio con razonamientos platónicos aplicados a la cosa más concreta del mundo las matematicas. De ahí en adelante. Todo mal.
Regreso a casa a esconder mi verguenza y a esperar que el día acabe. Para que no me de más sorpresas, ya que quien sabe si no puede ser peor.
Siempre estructuras serán lo primero de mi semana. Siempre como día viernes. Todo mal. Todo estupidamente mal.
Empieso a creer que nunca saldre de la universidad.
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