Algo así como aquellos tiempos en donde salíamos
a buscar nuestras intersecciones.
Yo por la Alameda y tu por sacie,
doblábamos a la derecha,
tu por la vereda del frente, me mirabas y reías.
Te devolvías y me seguías, te escondías, yo me reía.
Una intersección, afanosa necesidad de encontrarnos.
se intersectaban mis manos con las tuyas, charlábamos
se intersectaban mis brazos con los tuyo, nos confundíamos
se intersectaban mis labios con tus labios, nos encontrábamos.
Sobre todo cuando andar a ciegas por Santiago,
creyéndome acechada por tu sombra que al voltearse no era nada.
dejando pasar el tiempo para desacostumbrarse
pero siempre volteando de vez en cuando porsíacaso
Hoy viajando a través de un enjambre de suspiros
cierro los ojos por santiago
y choco de frente con aquellas charlas, confusiones y encuentros
que a veces creo olvidar pero que siempre me sorprenden.
No hay comentarios:
Publicar un comentario